La nueva regulación chilena prohíbe explícitamente el tratamiento de datos personales de menores de 14 años sin la autorización expresa de sus padres o representantes legales. Para adolescentes entre 14 y 18 años, el consentimiento es válido en ciertas condiciones, pero la información sobre la recolección de sus datos debe ser expresada de manera amigable y adaptada a su entendimiento.